Él caminaba con una chulería fuera de lo común. Una pose que tanto seducía como le hacía respetar. Era tan admirado como envidiado. Parecía saberlo todo y si algo lo desconocía lo inventaba y contaba con tal ingenio y convicción que nadie dudaba de su veracidad. Su orgullo levantaba tanto odio como fascinación pero nadie quería tenerle como enemigo
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